El agua como parte de la dieta de los niños

Para un correcto funcionamiento del organismo es necesaria el agua, ya que estamos formados en gran parte por este elemento y si bien es importante su consumo a cualquier edad, cuando los niños se encuentran en desarrollo es fundamental. El volumen de agua corporal es mayor en los bebés y niños, lo que va disminuyendo con el paso de los años. Cuando entramos en internet podemos sentirnos abrumados por la cantidad de información disponible, pero dentro de las páginas recomendadas podemos mencionar el blog starholding mataró, que cuenta con una variedad de temas que pueden responder muchas de las preguntas más frecuentes.

En los lactantes, el 70% del peso corporal es agua, mientras que en los adultos se tiene un 50%. Por tener una mayor proporción de agua es necesario tomar entre 10 y 15% de su peso en agua todos los días, cantidad que se puede completar con otros alimentos que la contengan. Los niños necesitan mayores cantidades de agua que los adultos, por la capacidad limitada que tienen los riñones para manejar la carga renal de solutos, haciendo su porcentaje de agua corporal mayor, teniendo una superficie mayor por unidad de peso corporal. Al planificar una alimentación saludable para los niños, el agua es de las bebidas más adecuadas.

Los bebés al ser amamantados están recibiendo las cantidades de agua necesarias mediante la leche materna, incluso si son alimentados con leche de fórmula. Cuando llega el momento para la introducción del agua como bebida independiente, al iniciarse la alimentación complementaria es necesario ofrecer el agua junto con la leche, a partir de los seis meses. El agua se considera la bebida perfecta para los niños entre comidas, ya que al ofrecer refrescos o bebidas edulcoradas se puede tener una pérdida de apetito, además de promover la obesidad y otras afecciones muy comunes en la sociedad actual.

Está bebida, junto a los zumos naturales recién elaborados son los ideales para acompañar una comida, aunque los zumos se recomiendan con grandes cantidades de agua, sin mucha azúcar, evitando los productos envasados y sobre azucarados. Todas las personas necesitan el agua para evitar la deshidratación. La deshidratación es la pérdida excesiva de los líquidos del cuerpo. Constantemente el cuerpo pierde agua, que viene asociada con diferentes funciones vitales. Al respirar, el aire se satura con agua de los pulmones antes de que se expulse.

Para realizar la digestión se necesita una cantidad considerable de líquido que ayude al trabajo de las enzimas digestivas, ayudando así con la transferencia de sustancias desde el intestino hasta el torrente sanguíneo. También perdemos líquidos mediante la transpiración, por la orina, etc. Mantener un equilibrio entre los minerales y el agua del cuerpo es esencial, y aunque son muy pocos los casos de deshidratación severa, es más común ver la deshidratación leve, por ejemplo en niños sensibles al calor o cuando se enferman con diarrea o vómitos. Sin importar la edad de nuestros niños es necesario mantener una buena alimentación, ejercicio físico e ingesta de agua que ayude con su desarrollo.

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